El Obispo restaura la obligación de la Misa Dominical

Estimados hermanos en Cristo:

Como católicos, la pandemia de Covid nos forzó a realizar, en manera poderosa, dos realidades de nuestra fe. La primera es que en un mundo en cual frecuentemente ponemos nuestras prioridades en la búsqueda de nuestra felicidad o seguridad, la verdadera fundación para la paz y cumplimiento para nuestro peregrinaje terrenal son la misericordia y el amor de nuestro Dios. Y la segunda es que nosotros como seres humanos y como personas de fe no podemos existir en aislamiento e individualidad, y necesitamos participar en comunidades que dan riqueza y sentido a nuestras vidas.

Estas dos realidades forman la fundación para la constante enseñanza de la iglesia que los católicos tenemos la obligación de asistir a misa los domingos para alabar a Dios, integrar nuestra fe a nuestras vidas cotidianas y crear comunidades centradas en el Evangelio de Jesucristo. El domingo es el día de la resurrección de Cristo, y el momento central para reunirnos como comunidad y encontrarnos con el Sacramento de la Eucaristía hecha que hace presente en medio de nosotros, el misterio de la pasión de Cristo, la muerte y resurrección por la cual hemos sido redimidos.

En el medio de la pandemia, uní con los obispos de todo el mundo en dispensar de la obligación general de asistir a misa los sábados por la tarde o los domingos debido a que la salud pública y la compasión por los temores bien fundados de nuestro pueblo lo exijan. Ahora que la intensidad del peligro de Covid se ha disminuido, es tiempo para nuestras comunidades católicas en San Diego y Condado de Imperial vuelvan a la práctica completa de asistir a la Eucaristía semanalmente. Por lo tanto, desde el primero de julio, la obligación moral profunda de los católicos de asistir a misa el sábado por la tarde o el domingo se restaurará.

Reconozco que el Covid no ha pasado completamente y que sus efectos siguen en las vidas de muchos católicos fieles. Por esta razón, católicos que estén enfermos, tengan vulnerabilidades físicas o emocionales que les hagan difícil asistir a misa, o que teman sobre su seguridad personal o alguna otra interacción social seguirán exentos de la obligación de asistir a misa.

Nosotros como un pueblo de fe, hemos llegado al momento en cual la participación completa y activa de la comunidad católica en la alabanza semanal, una vez más debe ser el apoyo vibrante y testimonio de nuestro discipulado en Cristo y por todo lo que el Señor nos ha dado, regocijamos.

Sinceramente suyos en Cristo,

Muy Reverendo Robert W. McElroy
Obispo de San Diego

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